- Introducción
- Conservación preventiva sostenible
- La vida real de las obras en movimiento
- Protocolo de manipulación
- Próximos capítulos: materiales de conservación, preparación de la obra para ser expuesta, embalaje, evaluación de los riesgos durante el transporte de obras de arte, la figura del correo.
Introducción
De unos años a la actualidad, las exposiciones temporales han experimentado un auge. De esta manera, el público al que van dirigidas se ha convertido en el principal centro de interés del museo y los eventos que se organizan para atraerlo alcanza cada vez mayor envergadura, traspasando además las fronteras nacionales y convirtiéndose en acontecimientos de prestigio internacional. Según la definición del ICOM 2025 “El museo ya no es un lugar reservado a los especialistas, sino un elemento de comunicación y progreso para todos los ciudadanos”.
Esta nueva política de los museos diversifica los riesgos a los que están expuestas sus obras.
A esta nueva visión de los museos se suma también el problema medioambiental con la finalidad de conseguir unos objetivos con la transición energética enfocada en la neutralidad de carbono que obliga a reducir el consumo energético para conseguir sus objetivos en 2030. El desarrollo sostenible forma parte del objetivo museístico al mismo nivel que la programación y genera nuevas cuestiones ¿cómo actuar?: ¿a corto?, ¿a medio? o ¿priorizando el largo plazo?
Por este motivo, los profesionales de la conservación deben crear un compromiso y adaptarse a esta situación mediante programas de conservación preventiva en el museo y evolución de los procedimientos.
Abrir al público el mundo de la conservación preventiva para que se involucre en los procedimientos de conservación.
Dar herramientas y razonamientos para adaptarse a las nuevas políticas de préstamos y de conservación en constante evolución.
Conocer-entender es primordial para identificar los riesgos con el apoyo de los protocolos elaborados con los equipos y anticipar las consecuencias, haciendo compromisos para buscar soluciones y gestionar los imprevistos.
El montaje de una exposición temporal no solo requiere el conocimiento de las obras comprendidas en la misma, sino que, además, requiere el conocimiento del entorno, de las medidas a adoptar y los procedimientos a seguir para reducir al máximo los riesgos que pueden sufrir las obras durante todo el proceso, en cada uno de los movimientos que conlleva la preparación de una exposición. La puesta en marcha de formaciones y procedimientos « personalizados » sigue siendo un “reto” para la conservación de las obras.
Sin embargo, las condiciones de préstamo al igual que las normas, que a veces son demasiado restrictivas e inadecuadas, no deben permanecer estáticas. Debería modularse en función de las condiciones de vida del museo, de sus instalaciones, de las cualidades profesionales del personal del museo y las condiciones medioambientales.
Poder prestar a instituciones que, aunque no corresponden a sus condiciones museísticas
“estándares” establecidas es misión del prestador cuando la exposición tiene un proyecto científico de valor. Cuando prestas una obra debes tener en cuenta las condiciones reales del lugar donde se encuentra.
Queremos presentar aspectos de la conservación preventiva teniendo en cuenta el desarrollo sostenible, la elaboración de las condiciones de préstamo, el estudio de materiales y el desarrollo de protecciones para estabilizar el clima en torno a las obras que lo necesitan.
Dar a conocer algunos de los procedimientos que estamos utilizando desde nuestros inicios en la conservación preventiva, para reducir los riesgos en las obras durante las exposiciones temporales, desde la solicitud del préstamo hasta la instalación de las mismas y la devolución a su museo además de la gestión de la llegada de préstamos exteriores a tu institución.
Se van a ir presentando casos prácticos adaptados al presupuesto de un museo con el objetivo de analizar una situación y tomar una decisión lo más adecuada posible con la finalidad de encontrar una solución o un compromiso entre lo existente y las nuevas propuestas, así como un equilibrio entre las necesidades, la ecosostenibilidad y todos los factores y actores implicados en la conservación de las obras.
En los museos pequeños, a veces es más fácil encontrar soluciones, ya que hay menos interlocutores y estos están más implicados en la vida de su institución, por lo que, en su gran mayoría, son más receptivos a los acuerdos de sentido común.
Estableceremos un método para realizar un registro riguroso de la información, desde la preparación, pasando por el informe de estado de conservación, la elección de los materiales, el embalaje, el transporte, las condiciones de instalación, la seguridad y la protección, el entorno, el personal, el público…
También la preparación de las obras para exposiciones temporales permite anticipar y limitar los riesgos. Presentaremos ejemplos de informes de estado utilizados por instituciones y colecciones particulares, así como sus limitaciones.
Abordaremos diferentes operaciones de conservación preventiva y las medidas de protección de las obras aplicadas durante el transporte y el periodo de las exposiciones temporales.
Por ello es necesario conocer la obra, su estructura y su estado, pero también ser capaz de verificar el modo de embalaje y supervisar la manipulación de las cajas durante todo el traslado, ya que a veces el hecho de tener una obra en una caja incita a la gente a pensar que la obra está protegida y, por lo tanto, a bajar la guardia.
Un embalaje adecuado es fundamental para la conservación de las obras de arte en movimiento. Presentaremos ejemplos de embalajes que permiten respetar las condiciones de conservación de las obras, los presupuestos, las condiciones de transporte, los recursos de personal, teniendo en cuenta la ecorresponsabilidad.
El correo forma parte de la conservación global de las colecciones. Seguir el recorrido de la obra, conocer los procedimientos relacionados con los diferentes medios de transporte (camión, avión, barco, tren) y los controles de seguridad nacionales e internacionales correspondientes permite identificar los riesgos potenciales.
Reducir la huella de carbono, los presupuestos y reusar los materiales que tienes, no tirarlos para usar los materiales “sostenibles” es el objetivo de la transición ecológica en los museos.
Desde la pandemia, ha cambiado la imagen del correo, recurriendo al correo virtual y a nuevos recursos logísticos para ayudarnos a gestionar los riesgos y contribuir a la política medioambiental. Sin embargo, la sustitución de un correo debería quedarse para situaciones de emergencia. Veremos que una mutualización bien organizada responde a las necesidades de protección de la mayoría de las obras, al desarrollo sostenible y a una gestión efectiva del tiempo.
El correo es un trabajo en equipo: la cadena es larga, desde la elección del préstamo hasta la devolución de la obra, y abarca numerosos oficios y mucho trabajo por parte de todos. Hay que ser reactivo, autónomo, polivalente y eficaz, pero nunca trabajar en solitario.
En instalaciones difíciles, a veces hay que ignorar los detalles para ir a lo esencial y tener en cuenta que la fecha de inauguración no puede retrasarse. Es necesario que el correo aprenda a satisfacerse con lo correcto.
Las obras deben exponerse para existir y para favorecer su conocimiento, pero las exposiciones aumentan los riesgos para su conservación. Por lo tanto, es necesario recurrir a los mejores compromisos posibles para conciliar ambos aspectos.
© Claire Guérin y Laura Resina

